Grupos de encuentro

 Una experiencia viva donde la transformación ocurre a través del vínculo

Presentación

¿Qué es un grupo de encuentro?

Un Grupo de Encuentro es una experiencia grupal centrada en la autenticidad emocional, la escucha profunda y el aquí y ahora. Surge dentro del movimiento de la psicología humanista y está especialmente asociado a Carl Rogers.
Puede entenderse como un laboratorio emocional en tiempo real, donde las personas exploran qué sucede cuando dejan a un lado las máscaras sociales y se relacionan desde la vulnerabilidad.

El foco de estos grupos está en el crecimiento personal y en la calidad de las relaciones humanas.

El encuentro ocurre en dos direcciones: a nivel interno y con los otros. Esto es posible gracias a las condiciones que los facilitadores promueven —crear el clima adecuado—. 

Esas tres condiciones básicas son:

  • Empatía
  • Autenticidad
  • Aceptación incondicional

Cuando estas condiciones están presentes, se genera un espacio seguro en el que las personas pueden dejar fluir su potencial. Bajo estas premisas, el grupo se convierte en un lugar de exploración honesta y profunda del mundo interior: se fortalece el contacto con lo que realmente somos y se desarrollan relaciones más auténticas.

Un grupo de encuentro…


No es un debate.
No es una charla motivacional.
Y tampoco es exactamente terapia clínica

(aunque puede tener efectos terapéuticos profundos).

Es un espacio seguro para vivirse libre, descubriendo más sobre quien eres.

¿Para qué sirve?

A nivel psicológico, permite desarrollar

Empieza tu camino

¿A qué esperas?
Grupo de encuentro
€ 125 / mes
  • 4 sábados al mes
  • Horario de 11 a 12:30
  • Grupo reducido (6–10 personas)
  • Dirigido a personas interesadas en su desarrollo personal
  • Entrevista de encuadre previa al grupo
  • Modalidad presencial
QUIÉNES SOSTIENEN EL ESPACIO

Los facilitadores

Acompañamos estos grupos desde una presencia consciente, respetuosa y auténtica.

Nuestro papel no es dirigir ni enseñar, sino sostener un espacio seguro donde cada persona pueda expresarse con libertad y profundidad.

RICHARD DE OLIVEIRA

Psicólogo General Sanitario colegiado (Nº M-40401) en Madrid, con formación desarrollada entre Brasil y Madrid. Especializado en Psicoterapia Centrada en la Persona y enfoque humanista-existencial, complementada con formación en psicoanálisis lacaniano.

María del Mar Hernández García

Profesional de coaching. 
Formación en Inner Key, acreditada por ICF.



Preguntas frecuentes

La base del grupo de encuentro centrado en la persona es la relación humana.
Carl Rogers defendía que los cambios profundos se producen cuando la persona se siente verdaderamente acogida en una relación marcada por tres actitudes fundamentales:

1. Congruencia: presencia auténtica
2. Aceptación positiva incondicional: ausencua de juicio
3. Comprensión y empátia: un esfuerzo real por comprender el mundo interno de la otra persona desde su propio punto de vista.

En el grupo, estas actitudes no aparecen solo en la relación entre facilitador y participante. Poco a poco, también pueden ir surgiendo entre los propios miembros del grupo. El grupo empieza entonces a convertirse en un espacio donde las personas pueden atreverse a hablar con más verdad, escuchar con más apertura y darse cuenta de cómo afectan a los demás y de cómo son afectadas por ellos.

El grupo de encuentro básico busca el desarrollo personal, la mejora de la comunicación y el enriquecimiento de las relaciones interpersonales a través de la experiencia vivida, y no solo mediante explicaciones teóricas.

Al inicio, es habitual que aparezcan silencio, inseguridad, ansiedad, dudas o incluso  cierta incomodidad. Esto sucede porque el grupo no funciona de una manera rígida ni  excesivamente directiva. 

Poco a poco, las máscaras sociales empiezan a caer y los participantes pueden comenzar  a expresarse con mayor autenticidad. 

El proceso puede incluir momentos de emoción, confrontación, escucha, identificación,  acogida y descubrimiento. La persona empieza a darse cuenta de cómo se muestra ante  los demás, qué oculta, qué teme decir, dónde se defiende y dónde desea ser vista. 

Con el desarrollo del vínculo, el grupo puede convertirse en un espejo vivo: cada  persona se reconoce en el contacto con los otros. Aquello que parecía ser solo “mío”  empieza a encontrar eco en la experiencia de otras personas. Y aquello que parecía  imposible de decir puede encontrar un lugar donde ser escuchado. 

A medida que crece la seguridad psicológica, aumenta también la libertad de expresión  y disminuyen gradualmente las actitudes defensivas.

Este grupo está dirigido a personas que desean:

– Profundizar en su autoconocimiento
– Mejorar su forma de comunicarse
– Comprender mejor sus sentimientos
– Desarrollar relaciones más auténticas
– Disminuir sus defensas emocionales
– Sentirse más libres para ser quienes son
– Escuchar y ser escuchadas con profundidad
– Vivir una experiencia humana transformadora en grupo

Está especialmente indicado para personas que sienten que en muchos espacios de su vida, tienen que: representar papeles, agradar, protegerse o esconder partes importantes de sí mismas.

Pueden participar personas adultas que estén dispuestas a vivir una experiencia de  encuentro humano basada en el respeto, la confidencialidad, la escucha y la apertura. 

No es necesario “saber hablar bien”, tener experiencia previa en terapia ni llegar con un  problema perfectamente definido. Basta con tener disponibilidad para estar en grupo,  escuchar, participar al propio ritmo y respetar el proceso de los demás. 

El grupo puede acoger a personas en distintos momentos vitales: quienes buscan  crecimiento personal, quienes atraviesan cambios, quienes se sienten solas, quienes  desean comprenderse mejor o quienes perciben dificultades para relacionarse de una  forma espontánea y verdadera. 

Es importante aclarar que un grupo con efectos terapéuticos no debe presentarse como  una promesa de curación, diagnóstico o sustituto automático de un acompañamiento psicológico o psiquiátrico individual. Las personas que estén atravesando una crisis intensa, riesgo de autolesión, brote psicótico, consumo abusivo de sustancias o un sufrimiento agudo importante necesitan una valoración y un cuidado específico antes de incorporarse a un grupo de esta naturaleza. 

Los efectos terapéuticos no significan que alguien vaya a ser “arreglado” ni que todas  las personas salgan transformadas de la misma manera. 

En la Terapia Centrada en la Persona, el efecto terapéutico aparece cuando la persona  empieza a acercarse más a sí misma. Comienza a reconocer mejor lo que siente, confía  más en su propia experiencia, percibe sus límites, se comunica de forma más auténtica y  deja de vivir únicamente en función de las expectativas externas. 

Desde esta perspectiva, el foco no está solo en eliminar síntomas, sino en favorecer el  crecimiento, la libertad, la autonomía, la responsabilidad y la integración personal.

Una persona que vive una experiencia profunda en un grupo de encuentro puede salir  más conectada consigo misma. 

Tal vez no salga con todas las respuestas, pero puede salir con preguntas más  verdaderas. Puede darse cuenta de que ha pasado mucho tiempo intentando ser  aceptada, agradando, defendiéndose o viviendo según imágenes que otros construyeron sobre ella. 

Cuando la tendencia actualizante vuelve a funcionar con más libertad, la persona  empieza a orientarse menos desde el miedo y más desde su propia experiencia interna.  Comienza a escuchar mejor su cuerpo, sus sentimientos y sus necesidades reales. 

Puede volverse más espontánea, más responsable de sus elecciones y más capaz de decir  “sí” y “no” con autenticidad. 

Esta persona tiende a desarrollar una forma más integrada de vivir: piensa, siente y  actúa con mayor coherencia. Ya no necesita esconderse tanto. Ya no necesita explicarse  todo el tiempo. Empieza a confiar en que su experiencia tiene valor. 

En lugar de vivir solo reaccionando al mundo, empieza a participar de su propia vida.